El documental se centrará en la incertidumbre y en el proceso de composición como acto vital.
La pre-historia dirá que en 2015 Cristian conducía un programa de radio en Argentina, y entrevistó a la distancia a una artista europea. Dirá también que se enamoraron, y que 7 meses después se encontrarían cara a cara en el aeropuerto de Praga. Y que un año más tarde contraerían matrimonio. Crearían música y realizarían discos y tours juntos, y al cabo de 8 años firmarían su divorcio. Este duelo empujó a Cristian a un tiempo oscuro y sinuoso, sin hogar ni dirección, hasta que la idea de volver a crear música le dió un propósito.
Encontró que podía realizar trabajo voluntario en un castillo ubicado en el Valle del Loira, Francia. Y tocar el piano emplazado en el living. Al cabo de unas semanas llegó allí para conocer a Kate, su dueña, y pasar un tiempo de cooperación, creatividad y también silencio para reflexionar. El resultado fue “Les choses qui doivent être dites”, un video-ep de dos temas.
La experiencia culminó y Cristian volvió a la vida nómade, pendulando entre Barcelona, Ibiza y Eslovaquia, hasta que notó que podría focalizarse en crear un album completo, con un concepto pre-establecido. Buscaría casa con piano. Y aquí comienza el documental. Trabajaría parte del día en las tareas que le solicitaran, y el resto, en componer su obra. Llegó a estos espacios a través de recomendaciones de amigos, por una plataforma web, y aplicando a una residencia artística.
Documentó todo el viaje, entrevistó a las anfitrionas para conocer sus historias y las de los pianos, y compuso once canciones. Una pieza en cada instrumento. Música y letras en español, inglés, o eslovaco.


